En BVMI, la atención compasiva va más allá de la sala de examen, gracias a voluntarios dedicados y generosos donantes como usted.
Para los niños que visitan BVMI con sus padres, el consuelo a veces llega en forma de un suave osito de peluche tejido a mano con cariño por la voluntaria Pearl Leichman.
La trayectoria de Pearl en BVMI comenzó hace décadas, cuando aprendió a tejer ositos de peluche mientras vivía en Florida. Años después, como miembro de la sección del condado de Bergen del Consejo Nacional de Mujeres Judías (NCJW BCS), vio una convocatoria para voluntarios que crearan artículos hechos a mano para BVMI y supo que era la oportunidad perfecta. Ahora teje cada osito a su propio ritmo, eligiendo colores y estilos que hacen que cada uno sea único. A sus 98 años, Pearl sigue ayudando a los demás de una manera que le llena de alegría. “Ver sonreír a un niño siempre me hace feliz”, comparte. Y su consejo es sencillo: “Siempre recibes más de lo que das cuando donas tu tiempo o talento a una buena causa”.” |